Domingo 22 mayo del 2022

LA PAZ LES DEJO, MI PAZ LES DOY


Por Diácono Iván Ortíz

JN 14 23-29

Es difícil pensar en paz cuando tenemos el conflicto en Ucrania. Es difícil pensar en paz cuando sabemos que muchas esposas han quedado viudas, que muchas madres han perdido a sus hijos, que muchos hijos han perdido a su padre. Es difícil pensar en paz cuando la guerra no deja ganadores sino perdedores de ambos lados del conflicto. De igual forma es muy difícil pensar en paz para los desplazados, migrantes, refugiados que dejan todo en sus países de origen y son por motivos diversos llevados a comenzar una vida nueva en un lugar lejos de su hogar en condiciones no ideales.


Es muy difícil pensar en paz para los niños que sufren en la calle, para los niños y mujeres que son engañados y llevados a un mercado de explotación sexual. Es muy difícil pensar en paz para aquellos que viven angustiados por el desempleo, la inseguridad social, el crimen y un futuro incierto. Aún más, es muy difícil pensar en paz cuando al interior del hogar los niños sufren al ser testigos de discusiones, peleas, a veces violencia doméstica, y ver que sus hogares se destruyen con la separación de los padres. Es muy difícil pensar en paz cuando a nuestro alrededor hay tantas cosas que no nos dejan experimentar un poco de esa paz.


Y sin embargo, Jesús nos viene a hablar de paz en medio del 2022 donde hemos experimentado, Covid, inundaciones y guerra. Pero las palabras de Jesús son verdaderas, eternas y llenas de vida. Así que si Jesús nos pide en el Evangelio de hoy que no se turbe nuestro corazón, que no tengamos miedo y que nos ha dejado su paz es porque así es. Por lo tanto, es preciso entender de que paz habla Jesús.


La paz de Jesús es una paz al interior de tu corazón. Por eso, Jesús enseña a que no permitamos que nuestro corazón se turbe o tenga miedo. Es decir, independientemente de todo lo negativo que sucede a nuestro alrededor que puede infligir miedo en nuestro corazón es necesario tener plena confianza en Jesús y no dejarse turbar por los pensamientos que siembran duda y estrés en nuestro corazón.


Hay que recordar que ante todo aquello que nos está quitando la tranquilidad, la paz del corazón que Jesús es más grande que cualquier problema o situación. Hay que tener presente que Jesús puede suplir cualquier necesidad, que Dios está en control de todo y confiar plenamente en que todo tiene un propósito en el plan Divino de Dios.


El temor en el corazón genera angustia, estrés y desesperación. Estos son ingredientes ideales para ocasionar trastornos físicos a nuestra salud, mentales e incluso emocionales a nuestro ser. El enemigo desea que vivamos en angustia, en estrés, en desconfianza y que con ello dejemos de confiar en Jesús, de entregarle nuestros deseos, necesidades, sueños, ilusiones, preocupaciones, inquietudes. El enemigo sabe que poniendo toda nuestra confianza en Jesús lograremos tener paz interior a pesar de todo lo que pase a nuestro alrededor.


Ánimo, recuerda que cuando Jesús habla de paz utilizó la palabra hebrea “Shalom” que abarca para los judíos paz integral, es decir, paz en el cuerpo, paz en la mente, paz en el corazón y paz en tu alma.


Jesús, sabiendo que experimentaría horas de indescriptible sufrimiento en la cruz, estaba en Paz. Estaba en paz perfecta con el Padre sabiendo que, a pesar del sufrimiento, Dios Padre habría de culminar la obra salvadora de Jesús, y eso le daba paz a Jesús, no como la paz del mundo sino la paz como solo Jesús la puede otorgar.


Que tu paz Señor llene nuestros corazones, que tengamos plena confianza en ti, que no sintamos miedo y que no se turbe nuestro espíritu. Concédenos la gracia de que el Espíritu Santo guíe nuestros pasos para que no busquemos la paz en el exterior, sino en nuestro interior donde tu habitas. Que tu paz nos transforme en agentes de paz para poder llevar este mensaje de esperanza a quienes más lo necesitan.


+Amen.

Por Diácono Iván Ortíz

Domingo 22 de Mayo del 2022